
Me llevan a pensar si debería dividir mi círculo social en Personas para lo malo y Personas para lo bueno. Dividir también mi agenda de contactos. Poner un prefijo delante de cada número de teléfono. Dividirlos en dos grupos en Facebook. Llorar y hablar de las cosas malas con unos durante la oscura noche y reír y cantar con otros durante la luz del día.
¿Demasiado extremista?
La cuestión es que uno no puede creerse mejor persona con alguien por poner siempre el hombro. Los momentos felices también son importantes. Los momentos buenos. Nadie necesita únicamente personas-confesionarios. La gente necesita personas. Para lo bueno y para lo malo. Por igual y con la misma intensidad.
No confundamos consolar con amistad. No confundamos apoyar con amor.
Sólo propago igualdad: en las alegrías y en las penas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario