viernes, 20 de julio de 2012

¿Inmortal? No quiero pasarme la vida con miedo a morir por error.

- No os engañéis, al final nada cambiará, porque todos quieren vivir para siempre. Todos aspiran a ser inmortales, pero las pruebas son concluyentes, indican lo contrario. Todos creen que ellos serán la excepción; pero para que unos pocos sean inmortales, muchos deben morir.
+ Nadie debe ser inmortal si una sola persona tiene que morir.

lunes, 16 de julio de 2012

Yo, que venía del Este, y tú, del Oeste.

La isla de los museos, nunca había visto una concentración tal de edificios dedicados al arte. Creía que tu país sólo estaba hecho de grises, y allí todo era en color. Me llevaste ante la puerta del Altes Museum. El edificio era un inmenso cuadrado, pero, cuando entramos, el espacio interior tenía la forma de una rotonda. Nunca había visto una arquitectura como ésa, tan extraña, casi increíble. Me condujiste al centro de esa rotonda y me hiciste dar una vuelta sobre mí misma; luego otro, y otra más, cada vez más rápido, hasta sentir vértigo. Detuviste mi  baile loco abrazándome y me dijiste "Mira, esto es el romanticismo alemán, un círculo en medio de un cuadrado", para demostrar que todas las diferencias pueden anularse. Y me llevaste a ver el museo de Pérgamo.

sábado, 31 de marzo de 2012

Somewhere in Ohio.

Lo único en mi mesa, agua. Quedé saciada anoche con tus besos.
Sobre mi cabeza el peso de los minutos recorridos al azar.
Tengo todo lo que quiero sin tener nada porque nada es suficiente y las imágenes de ti quedaron secuestradas en mi pecho.
El rojo de mis labios hoy habla de ti. En sueños. A todos. Y te digo: -¿A qué esperas? Bebe; porque me duermo. Conduce porque ya sabes lo que quiero.
Apártame sin soltarme fuerte la mano. Hazme daño. Pero hazme algo. Las calles de Ohio están sedientas de tu sudor y la sangre de mis venas. Que llegue a mí la perspectiva de tu querer. Porque quererme duele, pero no volver a verme también.
Bebe.

lunes, 5 de diciembre de 2011

desde 1988.

Chocar finalmente con ese amor que se forjó con los años, que nació desde el día de nuestra graduación... Y es que ahora que tengo las manos vacías de ti siento sobre mi boca los días que pasaron junto con nosotros, alejándonos hacia el reencuentro.
Te veo en las portadas de los libros y te confundo con gente que lleva tu mismo corte de pelo. Puedo imaginar la cara que pusiste la primera vez que te rechacé, y mis demás caras cuando tú lo hiciste conmigo. Cuando decidimos ser grandes amigos para siempre y el momento en el que me di cuenta de que no podía vivir sin ti.
Forjamos vidas diferentes pero ese peculiar día del año sólo éramos el uno para el otro. Y quiero confesarte una cosa; aquella primera noche que pasaste conmigo... yo sí que conocía tu nombre.
Te di mi número en Edinburgo, el de la casa de mis padres y hasta casi te apunto el fax de mi vecina. Y me dijiste:
- Seremos muy buenos amigos. Volveremos a vernos muy pronto.
Y yo estaba seguro de ello.

sábado, 3 de diciembre de 2011

no son cartas a Julieta, sino simplemente mías.

...y es que en el fondo estaba segura de dos cosas. Una, todo no eran más que cuentos y sus insinuaciones no era porque de verdad se imaginara conmigo. Y la otra... en un futuro, una parte de mi me vio rendida ante sus pies, haciéndome que irrevocablemente le deseara aún más.

Aferrada a un cojín no me invites a ver tempranear el sol de Madrid, porque me quedaré.

miércoles, 12 de octubre de 2011

No quiero parecer estúpida, pero sígueme el ritmo.

Amordazar al silencio solo con dos palabras es explicar bien las cosas, porque estas mañanas primaverales de octubre posiblemente duren mucho más de lo esperado, porque el mundo va boca abajo cuando deseas que todo fluya, porque las manos calientes entrando al invierno no son normales.
Tenemos talentos ocultos que renacen en el momento menos esperado, escuchando esa canción que nos rompe el corazón. Ese corazón de mentira. Ese corazón que usamos para las cosas falsas. Ese corazón que se acongoja en un segundo, tanto como la realidad se lo permite, pero que al segundo también se reconstruye, como si nada hubiera pasado. Tenemos corazones de usar y tirar. Algunos tienen más, otros algunos menos, pero al fin y al cabo, acaban siendo corazones rotos.
Frente a ésto, de frente, la realidad, la verdad. Un pie y delante el otro.
Dicen que la locura de los demás acaba volviéndote loco. Y creo que es cierto. Pero sólo porque seguramente, sea parte de esta locura contagiosa, que como aquellos corazones, se puede tirar y volver a utilizar.


Sé que tú tienes un talento oculto, y si he roto alguno de tus corazones la noche pasada, ha sido porque te quiero, por encima de todo.

lunes, 3 de octubre de 2011

últimamente todo es muy relativo.

No existen verdades absolutas, toda verdad es siempre relativa... no se puede estar absolutamente cierto de nada, porque conocer la verdad es imposible.