viernes, 20 de agosto de 2010

Oh Mon Dieu!


Oh, pequeña A. Tengo tanto que contarte...
¡París! Sí, París. Ese tiene que ser nuestro próximo destino. Rápido y fácil. Aún nos queda tanto por hacer, y la tuya me parece una buena compañía. No sería lo mismo sin ti. Desde tu ventaja llevo el reloj marcando el tik tak de esta cuenta atrás y nuestro próximo café de las cuatro ha de ser sentada en una lujosa cafetería, repleta de curasanes recién horneados y con vistas a la Torre Eiffel. Algo visto y no visto. Guarda ganas para mi; me han dicho que la luna desde allí es mucho más hermosa. Podríamos incluso reinventar un atardecer. Algo único.

- You promise we'll never come back?

- I promise.

Espero tu respuesta. J

lunes, 16 de agosto de 2010

Las aceras están mojadas.


¿Quién dice que todos los días de verano tiene que hacer sol? Me encanta la lluvia. Refresca el ambiente, y me gusta lo fresco. Te dan ganas de salir y correr bajo de ella, pero también te da la buena opción de enrredarte bajo unos brazos y simplemente pararte a oir su encantador sonido.
Vienen a la memoria esos bonitos recuerdos y costumbres, buenos tiempos. Te das cuenta de que realmente los echas de menos. Te da melancolía, si. Me la da ahora mismo.
La lluvia. ¿Nos recuerda a cuando fuimos peces? No creo, pero me gusta decirlo. Y ahora la última pregunta que tengo es: ¿Estará lloviendo en California?

jueves, 12 de agosto de 2010

Me haces falta Naranja-Lima.

Has sido la planta de mis secretos. Algo en lo que siempre he podido resguardarme. Sin ti mi jardín está vacío, porque has sido siempre lo que me ha llenado. Me has servido de consejera y amiga fiel. Siempre que te he necesitado has dejado que me siente a tu lado. Siempre que he tenido calor, has creado una suave brisa para mi. He pasado el tiempo muerto sentada en tus ramas, balanceándome y moviendo mis pies que no llegaban a tocar el suelo.


Me has visto llorar. Me has visto reir. Y ahora siento que las calles están muertas. Zezé podría ser mi nombre y si quieres, tu puedes ser mi Naranja-Lima.

lunes, 2 de agosto de 2010

Serán días de luna durante unos meses.

Bajé rápido del coche, y caminé casi sin mirar a la gente. Llegaba la hora y no podía despedirme con las manos vacías. Yo, que alinearía los planetas o te acercaría la luna a tu terraza para que pudiera su enorme brillo cergarte los ojos, cada vez iba muriéndome por dentro. Lo vi, y aunque era sencillo, si, sabría que tú entenderías su verdadero significado.
El sol casi no se veía pero yo aún seguía con las gafas puestas, los ojos iban a estallarme de un momento a otro. Tenía miedo o vergüenza a que la gente pensara que era una idiota que bagabundeaba llorando por una estupidez o por algo que habría perdido. Y estarían en lo cierto. Era eso, tenía miedo de que le gente se diera cuenta de que estaba en lo cierto.
A cada paso estaba más cerca y no sabía si ir más rápido o más despacio. Sinceramente no quería que llegara ese momento. Lo esperábamos todos desde hace mucho tiempo, pero nunca estuvo tan cerca como hoy.
¿Te acuerdas cuando te dije que me quisieras por lo que puediera llegar a ser en tu vida? Quiero que lo hagas, que me quieras a lo lejos, que me hables por las noches cuando mires a la luna, que te acuerdes de nuestra risa cuando des una carcajada, que llores un día por mi, que me pongas de fondo de pantalla, que te pase por la cabeza algún momento en el que haya sido egoísta o me haya portado mal para que puedas quererme de nuevo. Porque se me acabó el tiempo y estoy bien, aunque esté a punto de ahogarme en mi propio llanto, estoy bien, porque me has hecho la persona más feliz de este mundo.
Y pensar que era yo la que te dije que hicieras las maletas, que nos íbamos a vivir la vida, que compartíamos la idea de que quedarse quietas y pensar daba mala vida, que las cosas se hacían rapidito. Ahora te digo que vamos, que vayamos. Esto de ahora es ventaja. Tu coge carrerilla, que cuando menos te lo esperes, te cojo.

sábado, 17 de julio de 2010

Pereza me da verte.

Buscas emociones que despierten tus sentidos. Hacer cosas que nadie entienda. Llegar a ser Satanás o la Cenicienta. Encontrar el vicio desde el principio y hasta el final. Ser fácil y admitirlo. Sentarte en unas escaleras sin más. Hablar sola y comer mal y llegar a desesperar en el momento en el que piensas que los pies y el calor te van a hacer explotar. Respirar hondo porque te falla la voz y volver a coger aliento para seguir saltando. Que te miren con cara extraña y que tu sigas sin apartar la vista de lo realmente emocionante y único que sucede delente de tus ojos, o por lo menos a unos cuantos brazos de distancia.

Llegar hasta el punto de besar el suelo por algo que te vuelve loca, por llegar a tener un piso en las alturas y llegar a ser esa que pone a la peña de pie. Que zarpe el barco, subir y empezar otra vez de cero. Acabar buscando algo en un bar, una calada o algo que me haga trasnochar, para finalmente pensar que algo malo vendrá detrás, aunque al escuchar sirenas me de por dormir en un portal y hacerlo lento, muy lento.
Porque no quiero nada, nada más. Porque me sobra respirar.

domingo, 4 de julio de 2010

un día menos para el fin de los tiempos.

Un día más. Tachón en el calendario. Indicios de que queda menos. Menos para todo. Todo lo que viene. Pero me he propuesto reaccionar de la manera más positiva y humana. Las altas expecatativas quedarán aplastadas en el asfalto, porque lo más seguro es que caigan desde el lugar más elevado de donde se enceuntren, así que lo mejor será crear metas próximas fáciles de alcanzar y digerir.
Me he propuesto por una parte cambiar mi vida, mi rumbo, que ese sin sentido que caracterizaba mis días, diera un vuelco total y que por fin, me sintiera a gusto con lo mio. Conmigo misma. Con lo que me rodea y con mi forma de vivir la vida. La cuestión está en que me faltan cosas para completar mi puzzle y lo que hago últimamente es mantener mis ojos bien abiertos, ya que puede cruzarse delante mi algunas de las piezas faltantes que completan mi círculo vital. Y sería entonces perfecto. Perfecto que todo estuviera completo.
Dicen que cuando consigues todo lo que te propones, todo lo que has soñado, puedes ver el verdadero sentido de la vida, puedes ver que todo lo que tienes vale la pena, que hasta los mínimos detalles, pequeños e insignificantes te hacen una persona completa. Que te miras al espejo y tu propio reflejo te guiño un ojo y te habla con el corazón, con tu corazón y te dice que, todo lo que has vivido. Todo. Es lo que en ese momento da sentido a tus días y a lo que eres. Que en ese momento, puede decirse que, verdaderamente, eres feliz.

jueves, 24 de junio de 2010

Mariposas en el estómago.

A día de hoy, todo se mueve por sensaciones. Cada minuto de cada día de la semana de un mes del año, se mueve por sensaciones. Puedo incluso asegurar que los sentimientos, a día de hoy, se han quedado a un lado. Pero sí, a día de hoy, y siempre a día de hoy, porque mañana quién sabe si las cosas cambian... se hace lo que se puede. Lo que conviene. O incluso me atrevo a decir que es porque la situación te obliga a elegir.

Pagas tus errores y aún así no pasa nada. Es un típico tópico que al final de igual todo, más que nada por el recaer que tienen estos fallos. Pero solo a veces, a veces, te das cuenta de lo gratificante que pueden llegar a ser esos momentos. Pequeños segundos que valen por mil años de castigo. Te sientes viva, fuerte y con ganas de todo. De coger al vuelo lo primero que venga.

La inseguridad, el miedo, el cosquilleo que te hace recaer en la felicidad... ¿Podría decirse que son sentimientos? Hay muchos puntos de vista.